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PARTO EN AGUA

¿Estás a la espera de un bebé y buscas hacer de su llegada un momento especial? ¿Alguna vez has pensado en la opción del parto en agua? ¿Tienes duda acerca de los pros y contras de esta práctica y sus beneficios? ¿No sabes que condiciones son necesarias para lograr tener un parto en agua? En realidad, lejos de ser una novedad, la atención del trabajo de parto en agua como alternativa al parto tradicional es una práctica que se ha incrementado en muchos países por los enorme beneficios que tiene. En este artículo pretendemos aclarar muchas dudas y compartirte dichas ventajas. Da clic aquí para más información.

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La gran mayoría de las parejas, cuando nos encontramos a la espera de la llegada del bebé, nos sumergimos en una marea de información y de opciones con respecto a la llegada del bebé y demás temas relacionados, encontrándonos mucha información controversial y en ocasiones contradictoria sobre temas relacionados a la maternidad y al nacimiento. La información acerca del parto en agua se encuentra justamente en esta categoría, es por eso que en Reina Madre queremos darte información fidedigna para que tú y tu pareja tomen una decisión informada, pues sabemos que la llegada de un bebé a nuestras vidas es siempre un momento trascendental para mamá, papá y bebé. La información y la preparación nos dan las herramientas para tomar la mejor decisón de manera responsable.

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Beneficios del parto en agua

Así llegamos a la siguiente pregunta que solemos hacernos los futuros padres, ¿cuáles son los beneficios del parto en agua?

La evidencia científica actual recomienda que en gestaciones a término (después de las 37 semanas de gestación) y no complicadas, el uso del agua durante la primera etapa del parto disminuye la necesidad de analgesia farmacológica y la duración del trabajo de parto, además de un gran numero de beneficios para mamá y bebé. “Se ha constatado que esta modalidad de parto es un método eficaz para disminuir el dolor y acortar el tiempo de dilatación”. An Pediatr (Barc). 2015;82(2):108.e1—108.e3.

El uso de agua, de hecho, se podría considerar una de las intervenciones menos arriesgadas, evitando además el uso de otras intervenciones como los tactos frecuentes, el bloqueo epidural y la episiotomía entre otras cosas.

Durante el trabajo de parto, el agua contibuye a la movilidad gracias a la flotabilidad. Dentro del agua la mamá encuentra un espacio para descansar del peso del propio cuerpo, favoreciendo así mayor oxigenación uterina y fetal, sin necesidad de estar en cama en una posición que generalmente resulta incómoda y desvaborable para la mayoría.

El agua tibia en sí resulta relajante y desestresante, lo que hace que disminuya la sensación dolorosa y la tensión. Esto favorece contracciones espaciadas y más efectivas, llevando a un aumento de la secresión natural de oxitocina y de endorfinas, y por ende a un acortamiento del trabajo de parto activo, sin necesidad de uso de fármacos ni de anestesia.

En el parto en agua, la piel se hidrata y reblandece de manera significativa, lo cual da como resultado rejalacion perineal y vaginal, disminuyando de manera importante el riesgo de presentar desgarros ni necesitar de episiotomía.

El parto en agua nos permite a las mujeres recuperar el control del proceso del parto y conlleva una mayor satisfacción materna y de la pareja con la experiencia del parto.

El Dr. Héctor Tomás, ginecólogo, biólogo de la reproducción y colaborador de Reina Madre, menciona que en su experiencia, el parto en agua conlleva también una serie de beneficios emocionales, que se reflejan no sólo en la mujer que va a dar a luz, sino en su pareja, pues la participación del padre se vuelve mucho más estrecha y activa, dándole una visión muy distinta de la paternidad.

Beneficios para el bebé

Resulta claro que a mamá le puede resultar una opción bastante favorable, pero ¿el bebé también obtiene beneficios de un parto en agua?

Efectivamente, no solo mamá y papá se ven beneficiados con el parto en agua; muchos expertos afirman que al bebé también le resulta favorable esta experiencia. En primer lugar, al estar la mujer relajada, el bebé tiene mayor libertad para realizar su parte del trabajo, favorecido por las hormonas propias del trabajo de parto, en especial las endorfinas que le ayudan a tolerar el empuje de las contracciones y le proveen un gran impulso para realizar el esfuerzo y descender por el canal vaginal manteniendo sus signos vitales estables. Por otro lado, al encontrarse el agua a una temperatura cercana a la temperatura corporal, se evita que el bebé sufra un cambio brusco de temperatura con lo que experimentaba en el interior del útero. Al matener la mamá al bebé en brazos pegado a su cuerpo sumergido en el agua calientita, el bebé empieza a respirar y regular gradualmente su temperatura sin prisa.

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¿Cómo saber si somos candidatas para tener este tipo de atención?

La primera pregunta que solemos hacernos al respecto a este tema es si somos candidatas. En realidad, cualquier mujer que tenga las condiciones generales para tener un parto natural puede tener un parto en agua, es decir:
• que los signos vitales del feto y del la madre se encuentren dentro de los limites normales
• que el bebé se encuentre adecuadamente posicionado
• Adicionalmente para el caso de parto en agua, que la mamá se encuentre sin infecciones vaginales del tracto urinario ni de la piel.

Además de lo anterior, debemos de considerar que para que pueda realizarse un parto en agua es necesario que el proceso del trabajo de parto se lleve libre de canalización intravenosa y sin bloqueo epidural, es decir, SIN ANESTESIA, ya que estando dentro del agua no se podría conectar el catéter anestésico. Dicho esto, no debemos tenerle miedo al parto sin anestesia, pues es una experiencia natural muy bonita.

El llevar el proceso de la manera más natural posible es posible cuando la mamá logra conectarse con su cuerpo y cuando lejos de dejarse llevar por el miedo, logra conectarse con sus instintos, con esa parte de ella que sabe que su cuerpo está listo y sabe como parir.

En este tipo de atención es indispensable tanto el uso de medidas de confort, técnicas de relajación así como el conocimiento del proceso fisiológico del parto y lo que conlleva, para lo cual existen los cursos de psicoprofilaxis o preparación para el parto, en donde a lo largo de las sesiones, se puede ir enseñando a la mamá y su pareja a reconocer las necesidades y sensaciones del propio cuerpo para poder otorgar lo que necesita en cada parte del proceso, ya sea descanso, movimiento, respiraciones, masajes, etc. Al contar con este apoyo, la mamá es capaz de realizar el trabajo de parto y el nacimiento con las sensaciones propias del mismo pero sin sufrimiento, logrando hacer de la experiencia un suceso que deje en todos los involucrados una huella de felicidad y armonía.

¿Cuándo no se puede tener un parto en agua?

Si bien el parto en agua es una buena opción de nacimiento es importante saber que existen condiciones que contraindican el nacimiento de un bebé en agua como lo son:
embarazo de alto riesgo, ya sea por diabetes, preeclampsia, desprendimiento de placenta, placenta previa, o cualquiera que el médico especialista considere como tal; fiebre materna, amnioitis, alteraciones fetales, sangrado vaginal excesivo, anestesia peridural, liquido meconial importante o embarazo pretérmino.

Con todo esto, es claro que para aquellas parejas a quienes les resulta atractiva la idea del parto en agua, ésta es una alternativa con beneficios para todos. En Reina Madre contamos con las instalaciones y el equipo adecuado para llevarlo a cabo. Contamos con salas LPR ( labor, parto y recuperación) que favorecen un ambiente íntimo y proveen medidas de confort variadas, tales como pelotas para ejercicios de movilidad de pelvis, rebozos para masajes y de soporte al peso del cuerpo, regadera con hidromasaje, cromoterapia, entre otras, además de camas especiales para adaptarse a las necesidades de la mujer con variedad de posiciones, en las cuales se puede llevar a cabo todo el proceso sin necesidad de cambiar de sala en las difrentes etapas del trabajo de parto y nacimiento. En otras palabras, se puede estar cómodas como estar en casa, pero con la seguridad de un hospital y equipo médico de respaldo las 24 hrs para cualquier eventualidad.

Cada nacimiento deja una huella permanente en el espíritu y el corazón de todos los que participamos de él. Sea cual sea la opción de nacieminto adecuada para nuestra familia, permitámonos la oportunidad de vivir este momento de manera memorable, sin prisa, disfrutando de cada instante del trayecto que finalmente nos llevará a tener a nuestro bebé en brazos.

Si tienes interés en tener un parto en agua, infórmate sobre nuestros cursos prenatales, los cuáles son un requisito indispensable para tener a tu bebé en el agua. También, platica con tu ginecólogo para que te indique los pasos a seguir.

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