Reina Madre

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Toda mujer debe estar consciente que al dar inicio a su vida sexual también comienza a tener ciertas responsabilidades, sobre todo consigo misma, responsabilidades que se deben asumir con la finalidad de proteger su propio estado de salud, ya que las relaciones sexuales son una parte importante de la vida de toda persona, pero al mismo tiempo de trata de una práctica que puede tener consecuencias serias, desde un embarazo no deseado hasta la contracción de alguna enfermedad de transmisión sexual.

 

Por lo tanto, al iniciar una vida sexual activa es necesario que la mujer adquiera ciertos hábitos, principalmente encontrar el método anticonceptivo ideal para ella y su pareja (lo cual, por cierto, se debe hacer en pareja) y también someterse a exámenes y pruebas de manera regular y periódica para conocer el estado de salud de los órganos involucrados en esta práctica. Y entre estas pruebas comunes que se debe realizar toda mujer se encuentran la colposcopia y el papanicolaou.

 

Y como es de esperarse en este tipo de casos, una de las preguntas más frecuentes que se reciben en las clínicas especializadas en la salud de la mujer, como es el caso de Reina Madre, es saber cuál es la diferencia entre estos dos exámenes, su relación, si una sustituye a la otra, qué problemas o enfermedades es capaz de detectar y prevenir cada una y demás cuestiones relevantes que ayuden a la persona a saber cuál de las dos pruebas debe realizarse o si debe someterse a ambas y en qué situaciones o casos.

 

En primer lugar, lo más importante es aclarar que ambas pruebas tienen la finalidad de cuidar la salud de la mujer y prevenir o detectar a tiempo la presencia de cualquier anomalía, condición o enfermedad en el útero (principalmente). De igual forma es necesario mencionar que ambos estudios son complementarios y que ninguno sustituye al otro, por lo que someterse al papanicolaou no implica que la persona no deba someterse a otro tipo de pruebas, como puede ser la colposcopia.

 

No obstante, la pregunta de a cuál de estas dos pruebas de debe someter una mujer es absolutamente entendible, ya que ambos estudios tienen grandes similitudes, pero al mismo tiempo, diferencias que las hacen aptas o necesarias para casos específicos, así como complementarias, por lo que es posible que una mujer tenga la necesidad de someterse a ambas pruebas en un periodo muy corto e incluso al mismo tiempo.

 

Las dos pruebas están diseñadas con el objetivo de conocer el estado de las células de las paredes del útero y así poder determinar la posible presencia de algún virus, bacteria o problema en dicha estructura o confirmar que se encuentra en perfecto estado de salud. En caso de encontrar células con características malignas o anormales, como puede ser la presencia del Virus del Papiloma Humano (VPH), es necesario iniciar un tratamiento que, de ser oportuno, puede eliminar o contener el problema sin inconvenientes.

 

Hablando específicamente del papanicolaou, o citología cervical, esta prueba implica el raspado de la pared del cuello uterino con un hisopo para obtener una muestra de células, las cuales se observan y analizan a través del microscopio para determinar su adecuada estructura, conformación, tamaño y estado funcional o, en su defecto, identificar alteraciones inflamatorias, deformidad, anomalías o deterioro de las células.

 

No obstante, el papanicolaou tiene como principal limitación que no permite examinar una posible sintomatología, tampoco permite identificar lesiones en el cuello uterino e incluso no puede determinar el origen exacto de las anomalías o problemas que presentan las células de la muestra.

 

Por lo tanto, es bastante común que al detectar anomalías celulares al realizar la citología cervical, se recurra a una colposcopia para complementar el estudio y obtener un diagnóstico preciso. Esto se debe a que esta segunda prueba sí permite al especialista encontrar lesiones en el cuello uterino, vagina o vulva, incluso cuando son mínimas, detectar la presencia de bacterias o virus o determinar con seguridad un buen estado de salud, gracias a que durante la prueba se utilizan soluciones específicas que sirven para resaltar las células y detectar con facilidad cualquier anomalía e incluso su origen, además de ofrecer resultados prácticamente al momento.

 

Cabe mencionar que esta prueba implica que una vez que ha sido identificada la zona alterada o con posibles anomalías, se lleva a cabo una pequeña biopsia (se corta una muy pequeña porción de tejido) para obtener una muestra más exacta de células y lo suficientemente grande para poder ser analizada en laboratorio y obtener resultados precisos.

 

Por lo anterior, actualmente es bastante común que muchas instituciones de salud ofrezcan a las pacientes someterse a ambos procedimientos en una misma consulta, pues aunque cada prueba requiere elementos diferentes y tiene una metodología particular, su naturaleza ayuda a que se realicen de manera conjunta y prácticamente al mismo tiempo.

 

Para explicar de manera mucho más clara la diferencia entre estos dos procedimientos, una de las comparaciones o metáforas más frecuentes que utilizan algunos especialistas es decir que el papanicolaou es una prueba que observa y analiza los árboles (células), mientras la colposcopia observa y analiza el bosque entero (tejido).

 

Esto no significa, sin embargo, que una prueba es mejor que la otra, únicamente implica que cada una tiene características particulares que son sumamente funcionales y efectivas en ciertos casos y pueden tener deficiencias en otros. Por lo tanto, es necesario acudir con un especialista en el área para que éste determine qué prueba es la más adecuada según el caso e incluso si es necesario realizar ambos procedimientos.

 

En términos generales, se recomienda realizarse el papanicolaou en cualquier caso en el que la mujer ha iniciado su vida sexual, sin importar su edad o cuando ha alcanzado los 40 años, incluso si nunca ha tenido relaciones sexuales. Se recomienda también que esta prueba se realice de manera periódica y regular, una vez al año o una vez cada tres años si el médico así lo determina (que suele suceder cuando después de 3 ó 4 años no se presentan problemas).

 

Por otra parte, la segunda prueba suele realizarse cuando se obtienen resultados anormales después de la citología cervical (sobre todo cuando hay presencia de displasia o posibilidad de VPH), cuando la paciente presenta sangrado transvaginal anormal, flujo vaginal que no reacciona al tratamiento, cuando hay presencia de lesiones externas como verrugas o excoriaciones, también se realiza como estudio previo a cirugías en el útero y se recomienda a toda paciente con antecedentes familiares de VPH o cáncer someterse de forma regular a esta prueba.

 

Esta información general debe ser suficiente para tener un panorama más amplio y claro sobre las diferencias, similitudes e importancia de estas dos pruebas. Pero si aún existen dudas al respecto, se puede acudir a una clínica especializada en la salud de la mujer para despejar por completo las dudas y, por supuesto, someterse a alguno de estos procedimientos, o a ambos, si así lo determina el especialista.

 

Por supuesto, para ello no hay mejor lugar que Reina Madre, la clínica especializada en la mujer que cuenta con el mejor equipo médico, humano y material para llevar a cabo el papanicolaou o la colposcopia (o ambos) y ofrecer los resultados y el diagnóstico más preciso, así como el mejor tratamiento, en caso de ser necesario, pues como clínica especializada, su prioridad es y será siempre la salud de la mujer.

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